SPONDYLUS me brindó la posibilidad de concretar mi sueño más anhelado en montaña: la conquista del Centinela de Piedra, de la cumbre de América. Más aún, en expedicia femenina. Tras 11 días de trabajo en el cerro, pisaba junto a mis amigas Patty Soto y Sue Wills, la deseada cima que nos recibió con un sol inigualable, desplegando todos los Andes Centrales a nuestros pies; desde el Tupungato hasta el Juncal nos miraron atónitos y felices.
Once días de esfuerzo, compañerismo, femineidad y alegría. Un disfrute absoluto de la montaña, mucho más allá de la meta, que Dios premió con un regalo irrepetible y que nosotras agradecimos con lágrimas de emoción al recibirlo.
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